En el Condado la vendimia se inicia
en las primeras semanas del mes de septiembre y continúa
hasta final de mes. Es el colofón de una rigurosa labor
de observación y la síntesis de los constantes trabajos
en el viñedo durante las cuatro estaciones.
A principios de año, donde la poda inicia el ciclo de labores,
comienzan los diferentes pases de arado. Ya en mayo comienzan las
podas en verde, que eliminarán la vegetación superflua,
para culminar en los aclareos del mes de julio, mediante los que
se reduce la carga de racimos en cada cepa para mantener la sanidad
y calidad necesaria en nuestras uvas.
La selección del pago o viñedo a vendimiar está condicionado
por el estado de madurez fenólica plena de cada racimo.
El tipo de suelo, la orientación del pago, la edad de las
cepas, la variedad y el clon conforman el conjunto de factores
tenidos en cuenta por el estricto protocolo que se sigue para determinar
el momento en que comenzar los trabajos de vendimia.
La cosecha se realiza por fases, en función del grado de
maduración de las uvas en las distintas zonas del pago Piñeiro
y en el resto de los viñedos utilizados. Nuestro equipo
lleva a cabo una observación diaria de los cultivos, de
modo que cuando llega el momento de la vendimia todo está ya
preparado en la bodega. Los racimos son clasificados una primera
vez en la viña, y se transportan en cajas de 15 Kg. para
evitar el aplastamiento y rotura de la baya. Una vez en bodega
pasan por la mesa de selección, donde manos expertas escogen
uno a uno los racimos antes de su vinificación en los depósitos.
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